Sepia en freidora de aire con gremolata y ajo asado
Disfruta de una sepia tierna y sabrosa cocinada de forma saludable en freidora de aire, acompañada de cremosos dientes de ajo asado y una refrescante gremolata de almendras, perejil y limón que realza todo el sabor del mar con un toque crujiente.
La sepia es uno de los moluscos más apreciados en la gastronomía mediterránea por su textura firme y su sabor delicado y marino. Tradicionalmente preparada a la plancha o en guisos, hoy os presentamos una alternativa moderna, limpia y sorprendentemente deliciosa: cocinarla en la freidora de aire. Este método no solo reduce drásticamente el uso de aceite, haciendo el plato más ligero, sino que consigue una cocción uniforme que respeta la jugosidad interior de la sepia mientras dora su exterior.
Lo que eleva esta receta a un nivel superior es su acompañamiento. Por un lado, unos dientes de ajo que se asan lentamente dentro de la propia freidora, volviéndose dulces y cremosos. Por otro, una vibrante gremolata: una salsa picada de origen italiano, elaborada a base de perejil fresco, ajo crudo y ralladura de limón, a la que hemos añadido un toque crujiente de almendras tostadas para un contraste de texturas inigualable.
Esta propuesta es perfecta tanto para una cena rápida de entresemana como para sorprender a invitados en una ocasión especial. Es una receta que demuestra que comer de forma saludable y baja en calorías no significa renunciar al sabor intenso ni a una presentación sofisticada. Con pocos ingredientes y menos de una hora, tendrás un plato de restaurante en tu mesa.
Ingredientes necesarios
Para la sepia y los ajos:
- 2 sepias medianas (aprox. 300-400g cada una), limpias.
- 1 cabeza de ajo entera.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- Sal marina y pimienta negra recién molida al gusto.
- Limas o limones (cortados en cuartos para servir).
Para la gremolata de almendras:
- 1 manojo generoso de perejil fresco (solo las hojas).
- 1 diente de ajo pequeño.
- Ralladura de 1 limón grande (sin llegar a la parte blanca).
- 40g de almendras tostadas (picadas toscamente).
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- Una pizca de sal.
Preparación
- Precalienta la freidora de aire a 190°C. Corta la parte superior (la «tapa») de la cabeza de ajo completa, exponiendo los dientes. Colócala sobre un trozo de papel de aluminio, rocía con una cucharadita de aceite de oliva y una pizca de sal. Cierra el aluminio formando un saquito. Cocina en la cesta de la freidora durante 25-30 minutos, hasta que los dientes estén muy tiernos y dorados. Retira y deja templar.
- Mientras se asan los ajos, pica finamente a cuchillo las hojas de perejil y el diente de ajo crudo. En un bol pequeño, mezcla el perejil y el ajo picados con la ralladura de limón y las almendras tostadas picadas. Añade las 2 cucharadas de aceite de oliva y la pizca de sal. Mezcla bien y reserva para que los sabores se integren.
- Seca muy bien la sepia con papel de cocina (este paso es crucial). Haz unos cortes superficiales en forma de rombo o rejilla en el lado exterior de la sepia para que no se curve y absorba mejor el sabor. Píntala ligeramente con aceite de oliva por ambos lados y salpimenta.
- Aumenta la temperatura de la freidora de aire a 200°C. Coloca las sepias en la cesta sin amontonar. Cocina durante 10-12 minutos, dándoles la vuelta a mitad del tiempo. Deben estar doradas por fuera pero tiernas por dentro. Nota: El tiempo puede variar según el grosor de la sepia y el modelo de freidora.
- En una fuente grande, coloca las sepias cocinadas. Reparte la gremolata de almendras generosamente por encima de la sepia. Con cuidado, extrae los dientes de ajo asado de la cabeza (saldrán fácilmente al presionar) y colócalos en la fuente. Decora con unos cuartos de lima o limón frescos y sirve inmediatamente.

Consejos para que te quede bien
- Secado absoluto: La sepia debe estar extremadamente seca antes de aceitarla. La humedad es enemiga del dorado y puede hacer que la sepia se cueza en lugar de asarse.
- Cortes superficiales: Hacer los cortes en rombo no es solo estético; evita que la sepia se «encorve» hacia adentro con el calor, asegurando una cocción uniforme.
- No sobrecocinar: La sepia se vuelve gomosa y dura muy rápido. Respeta los tiempos; es mejor que quede ligeramente jugosa en el centro.
- Ajo asado suave: Si prefieres un sabor a ajo menos dulce y más potente en la gremolata, asa la cabeza de ajo menos tiempo o mezcla la gremolata con algunos dientes asados chafados.
- Gremolata fresca: Prepara la gremolata justo antes de servir para mantener el color verde vibrante del perejil y el aroma cítrico intenso.
- Almendras tostadas: Si las almendras son crudas, tuéstalas un par de minutos en una sartén seca antes de picarlas; esto potencia su sabor exponencialmente.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar sepia congelada?
Sí, pero debes descongelarla completamente en la nevera y luego secarla muy bien. La sepia congelada suele soltar más agua, así que el secado es aún más crítico.
¿Tengo que limpiar la sepia yo mismo?
La mayoría de pescaderías la venden ya limpia, pero asegúrate de retirar la «pluma» (hueso interno) y limpiar bien el interior si no lo está.
¿La freidora de aire la dejará crujiente?
La sepia no queda «crujiente» como un frito con rebozado, pero sí consigue unos bordes dorados y una textura firme y asada muy agradable, distinta a la cocida.
¿Puedo usar esta receta para calamares?
Sí, los calamares enteros funcionan igual de bien. Al ser más finos, el tiempo de cocción puede reducirse a 8-10 minutos a 200°C.
¿Qué hago si mi sepia es muy gruesa?
Si es muy gruesa, aumenta el tiempo 2-3 minutos, pero mantén vigilada la textura para no pasarte.
¿Puedo preparar la gremolata con antelación?
El sabor será bueno, pero el perejil perderá su color verde brillante si se pica mucho antes. Lo ideal es picar los ingredientes secos con antelación y añadir el aceite y limón al final.
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Resumen fácil de la receta
- 1 manojo generoso de perejil fresco.
- 1 diente de ajo pequeño.
- Ralladura de 1 limón grande.
- 40g de almendras tostadas.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- Una pizca de sal.

