El secreto del mejor chimichurri argentino: ingredientes y pasos
Esta salsa argentina de chimichurri es muy fácil de hacer y es perfecta para usarla como marinada o para acompañar carnes a la plancha o a la parrilla. Potencia el sabor de la carne con un toque picante.
El chimichurri es el aderezo por excelencia de la gastronomía argentina y uruguaya, una salsa emblemática sin la cual la experiencia del asado estaría incompleta. Nació de la necesidad de realzar los sabores de las carnes a la parrilla, pero su frescura e intensidad han conquistado mesas alrededor de todo el mundo. Su combinación perfecta de hierbas aromáticas, acidez y un toque picante lo convierte en una de las preparaciones más versátiles de la cocina sudamericana.
La historia de su nombre está rodeada de leyendas populares y folclore. La versión más difundida atribuye su origen a un inmigrante británico llamado Jimmy Curry, cuyo nombre habría sido hispanizado por los gauchos locales como «chimichurri». Otra teoría sugiere que proviene de los prisioneros británicos durante las invasiones inglesas al Río de la Plata, quienes pedían condimentos diciendo «Give me the curry». Sea cual sea su origen real, lo cierto es que la mezcla evolucionó hasta convertirse en un pilar cultural indispensable.
Aunque existen variantes como el chimichurri rojo (con pimentón y más ají) o versiones modernas con cilantro y verduras frescas, el secreto del chimichurri tradicional reside en el equilibrio entre el perejil seco o fresco, el orégano, el ajo, el vinagre y el aceite. Un buen chimichurri no debe enmascarar el sabor de la carne, sino potenciarlo y aportar ese matiz jugoso y aromático que hace única a cada mordida.
Ingredientes necesarios
- 1 taza de perejil fresco
- 2 cucharadas de orégano seco
- 4 dientes de ajo
- 1 cucharada de ají molido
- ½ taza de aceite de girasol
- ¼ taza de vinagre de vino blanco
- ¼ taza de agua tibia
- 1 cucharadita de sal gruesa o parrillera
- ½ cucharadita de pimienta negra recién molida
- ½ cucharadita de pimentón dulce
Preparación
- En un bol o frasco de cristal limpio, coloca el orégano seco y el ají molido. Vierte el cuarto de taza de agua tibia y remueve bien. Deja reposar durante unos 5 a 10 minutos. Este paso es fundamental para despertar los aromas y aceites esenciales de las especias secas sin que resulten duras al paladar.
- Lava muy bien el perejil fresco y sécalo por completo con papel de cocina o un centrifugador de ensaladas (el exceso de agua reduce la vida útil de la salsa). Pica el perejil muy fino con un cuchillo bien afilado. Pela los dientes de ajo, retira el germen central si deseas un sabor más suave, y pícalos lo más fino posible.
- Añade el perejil picado y el ajo a la mezcla de orégano y ají ya hidratados. Incorpora la sal gruesa, la pimienta negra molida y el pimentón dulce si decides utilizarlo.
- Incorpora el vinagre de vino blanco y mezcla con una cuchara. A continuación, vierte el aceite poco a poco mientras revuelves, hasta que todos los ingredientes queden bien integrados y cubiertos.
- Prueba la preparación y rectifica la sal, el vinagre o el picante según tu preferencia. Si prefieres una salsa un poco más fluida, puedes añadir un chorrito adicional de aceite.
- Vierte el chimichurri en un frasco de vidrio con tapa hermética. Guárdalo en la nevera durante al menos 12 a 24 horas antes de consumirlo. Durante este tiempo, los sabores se fusionarán y la salsa ganará muchísimo cuerpo y equilibrio.

Consejos para que te quede bien
- Respeta el tiempo de reposo: Aunque se puede consumir al momento, el chimichurri mejora exponencialmente pasadas 24 a 48 horas de maceración.
- Pica todo a mano: Evita el procesador de alimentos o la batidora. Las mallas metálicas trituran en exceso el perejil y extraen jugos amargos, rompiendo la textura artesanal característica.
- Usa un aceite neutro o de oliva suave: Un aceite de oliva extra virgen muy potente o amargo tapará el sabor del perejil y el orégano. Elige aceite de girasol, maíz o un oliva de graduación baja.
- Hidrata las especias secas: El truco del agua tibia con las hierbas secas (orégano y ají) evita que queden duras o secas en la boca y ayuda a soltar todo su sabor en el aceite.
- Seca bien el perejil: Asegúrate de que el perejil fresco no lleve agua del lavado; de lo contrario, afectará a la conservación de la salsa y diluirá su sabor.
- Usa recipientes de vidrio: Guarda siempre el chimichurri en tarros de cristal esterilizados y herméticos. Te durará perfectamente de 2 a 3 semanas en la nevera.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo dura el chimichurri casero en la nevera?
Bien guardado en un frasco de vidrio hermético y cubierto por una capa fina de aceite, el chimichurri dura entre 2 y 3 semanas en el frigorífico. El vinagre actúa como conservante natural.
¿Puedo usar solo perejil seco en vez de fresco?
Lo ideal es usar perejil fresco para aportar vivacidad y frescura. Sin embargo, si usas perejil seco, asegúrate de hidratarlo bien junto con el orégano en agua tibia antes de mezclarlo con el aceite.
¿Cuál es la diferencia entre chimichurri verde y rojo?
El chimichurri verde se basa principalmente en perejil fresco y orégano. El chimichurri rojo incluye una mayor proporción de pimentón dulce, tomate triturado o concentrado y más ají molido o pimiento rojo picado.
¿Se puede congelar el chimichurri?
Sí, se puede congelar. Puedes verterlo en cubiteras de hielo para tener porciones individuales. Una vez congelados los cubos, guárdalos en una bolsa zip hasta por 3 meses.
¿Por qué se solidifica el chimichurri en la nevera?
Ocurre si utilizas aceite de oliva extra virgen, ya que se consolida con el frío. Basta con sacarlo de la refrigeración 20 minutos antes de servir para que vuelva a su textura líquida natural.
¿Sirve para marinar carnes antes de cocinarlas?
¡Sí! Aunque se suele usar como salsa final al servir, es perfecto como marinada para cortes de vacuno, pollo o cerdo antes de llevarlos a la parrilla o al horno.
Si tienes cualquier otro tipo de duda, puedes hacer tus preguntas en el apartado de comentarios más abajo.
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Resumen fácil de la receta
- Hidrata el orégano seco y el ají molido con el agua tibia en un frasco de vidrio durante 5 minutos.
- Añade el perejil picado muy fino y los dientes de ajo bien picados.
- Agrega la sal, la pimienta, el vinagre y mezcla bien.
- Vierte el aceite hasta cubrir todos los ingredientes y remueve.
- Tapa y deja reposar en la nevera al menos 24 horas para potenciar el sabor.






Es increíble lo fácil que es hacer esta salsa y lo bien que acompaña las carnes a la brasa. Gracias por su receta.
Gracias a ti Julian por tu comentario.