Croquetas de pollo con beicon, receta fácil con un resultado delicioso
Siguiendo los sencillos pasos que te indico en esta receta puedes disfrutar de unas deliciosas croquetas caseras de pollo con beicon. Una delicia que gustará a toda la familia.
Si hay un plato capaz de poner a todo el mundo de acuerdo alrededor de una mesa, ese es sin duda un buen plato de croquetas caseras. Y si las de pollo ya son un clásico indiscutible en casi cualquier hogar, añadirle ese toque crujiente y ahumado del beicon las eleva directamente a otro nivel. Es la típica combinación de sabores que convence desde el primer bocado: la suavidad del pollo desmenuzado se abraza al punto salado y jugoso del beicon, creando un contraste irresistible que te asegura el éxito en cualquier aperitivo o cena improvisada.
Es verdad que cuando pensamos en hacer croquetas en casa a veces nos entra un poco de pereza. La palabra «bechamel» impone cierto respeto y solemos asociar la receta a pasar horas metidos en la cocina. Sin embargo, déjame decirte que este proceso es mucho más sencillo y agradecido de lo que parece a simple vista. No hace falta ser un chef experimentado ni dominar técnicas complejas; solo se necesita un poco de paciencia a la hora de remover la masa para que quede cremosa y sin grumos, y respetar los tiempos de enfriado para poder bolearlas sin complicaciones.
Además, el esfuerzo invertido se recompensa con creces al ver el resultado final y, sobre todo, al descubrir lo práctico que resulta tenerlas listas. Son perfectas para congelar y recurrir a ellas esos días en los que no tienes ganas de cocinar pero te apetece darte un capricho de diez. Prepara una buena cantidad, porque te garantizo que en cuanto salgan de la sartén bien doraditas y crujientes por fuera, pero melting y cremosas por dentro, van a volar del plato en cuestión de segundos.
Ingredientes necesarios
- 100 gr de carne picada de pollo
- 4 lonchas de beicon cortadas a trocitos pequeños
- ½ cebolla
- 4 cucharadas grandes de harina
- 2 vasos y ¼ de leche
- 2 huevos
- 100 gr de pan rallado
- Pimienta negra molida
- Nuez moscada
- Aceite de oliva
- Sal
Preparación
- Primero tienes que pelar y cortar la cebolla en trocitos pequeños. Pocha la cebolla en una sartén con un chorro de aceite con una pizca de sal. Mientras se pocha la cebolla, en un cazo pon a calentar la leche.
- Cuando la cebolla comience a pocharse, añade la carne de pollo, sal y pimienta al gusto. Fríe la carne hasta que esté completamente hecha.
- Incorpora la harina en la sartén y remueve hasta que comience a dorarse. Baja el fuego al mínimo y vierte un chorro de leche muy caliente sin dejar de remover.
- Apreciarás que la mezcla va espesando, continúa añadiendo la leche restante poco a poco y sin dejar de remover. Incorpora el beicon cortadito junto con una pizca de nuez moscada. No dejes de remover.
- A medida que vaya espesando la mezcla, continúa añadiendo leche. Cuando hayas terminado de echar toda la leche, añade el beicon cortado en trocitos y una pizca de nuez moscada. Continúa removiendo.
- Cuando se haya generado una masa (bechamel) que se despega de la sartén, retírala del fuego y la viertes en una fuente preferiblemente de cristal. Mételo en el frigorífico durante 2 horas o hasta que se enfríe completamente.
- Cuando llegue la hora de preparar las croquetas, tienes que disponer de un bol con los huevos ya batidos, un plato llano con el pan rallado y una sartén grande con un dedo de aceite caliente.
- Mientras se calienta el aceite, con la ayuda de una cuchara, tomas una porción de bechamel y formas una croqueta, la pasas por el huevo, después por el pan rallado y por último la incorporas en la sartén con el aceite ya caliente.
- Haz el mismo procedimiento hasta que termines la bechamel. A medida que vayas añadiendo más croquetas a la sartén, tienes que vigilar las que ya se están friendo, dándolas la vuelta para que se doren por todos los lados, o retirándolas y reservándolas sobre papel de cocina absorvente si ya están bien doraditas.
- Una vez ya tengas todas las croquetas preparadas, ya solo queda servirlas y disfrutar de ellas. Recuerda que son ideales tanto para un aperitivo como para incluirlas en cualquier comida o cena. Buen provecho!!

Preguntas frecuentes
¿Por qué es tan importante que la leche esté bien caliente al hacer la bechamel?
El contraste de temperatura entre una sartén caliente y la leche fría es la razón número uno por la que salen grumos. Al verter la leche muy caliente poco a poco, la harina dorada (roux) la absorbe de forma suave y homogénea, logrando una bechamel ligada, cremosa y sin un solo grumo.
¿Se puede cocinar el beicon antes de integrarlo a la masa?
En la receta lo añadimos directo a la sartén para que se cocine con el calor de la bechamel, pero si quieres un extra de textura, puedes pasarlo antes un minuto por la sartén sin aceite para que quede crujiente. Además, si usas la propia grasa que suelta el beicon para pochar la cebolla, ¡le darás un saborazo brutal a toda la masa!
¿Cómo sé exactamente cuándo está lista la masa de bechamel?
El punto clave es cuando al remover con la cuchara o la lengua de gato ves que la masa se despega sola de las paredes y del fondo de la sartén. Debe quedar con una textura brillante, espesa y elástica. Si la notas muy fluida, déjala cocer unos minutos más sin dejar de remover.
¿Qué hago si la masa está muy blanda y me cuesta darles forma?
¡Que no cunda el pánico! El frío es el mejor amigo de las croquetas. Si tras 2 horas en la nevera sigue un poco pegajosa, déjala un rato más o métela 15-20 minutos al congelador justo antes de bolearlas. También ayuda mucho untarse las manos con un par de gotas de aceite de oliva o ayudarte de dos cucharas para formarlas.
¿Puedo congelar las croquetas una vez empanadas?
¡Rotundamente sí! Son perfectas para eso. Colócalas en una bandeja separadas entre sí sin que se toquen y mételas al congelador. Una vez congeladas y duras, pásalas a una bolsa de congelación. Cuando quieras comerlas, no hace falta descongelarlas: fríelas directamente en aceite bien caliente y a fuego medio para que se doren por fuera y se calienten por dentro.
¿Cómo evito que se abran o se rompan al freírlas?
Hay tres reglas de oro: que el aceite esté abundante y bien caliente (sin llegar a humear), no llenar demasiado la sartén (si echas muchas de golpe, el aceite se enfría y la masa se rompe), y asegurarte de que el empanado quede bien sellado sin huecos por donde pueda salirse la bechamel.
Si tienes cualquier otro tipo de duda, puedes hacer tus preguntas en el apartado de comentarios más abajo.
Otras recetas de croquetas caseras
Resumen fácil de la receta
- Pocha la cebolla picada con un chorrito de aceite y sal.
- Añade el pollo troceado, salpimienta y fríelo bien mientras calientas la leche en un cazo.
- Agrega la harina a la sartén y dórala.
- A fuego mínimo, vierte la leche muy caliente poco a poco sin dejar de remover.
- Añade el beicon picado y una pizca de nuez moscada hasta conseguir una masa espesa que se despegue de la sartén.
- Pasa la bechamel a una fuente y déjala enfriar en la nevera durante al menos 2 horas.
- Toma porciones de masa con una cuchara, dales forma de croqueta y pásalas primero por huevo batido y después por pan rallado.
- Fríelas en abundante aceite caliente dándoles la vuelta hasta que estén doraditas.





