Pollo al ajillo tradicional: la receta de la abuela fácil y jugosa

Una de las recetas tradicionales más fáciles de preparar y que siempre viene bien tener a mano, es sin duda el pollo al ajillo. Con pocos ingredientes conseguirás un plato que está realmente para chuparse los dedos.

Preparación 10 min
Cocción 30 min
Tiempo total 40 min
Porciones 4
Calorías 365 kcal

El pollo al ajillo forma parte de las recetas tradicionales de la gastronomía española y si lo servimos acompañado de una buena ensalada o una ración de patatas asadas, tendremos un fantástico plato fuerte muy completo para la comida de hoy.

La receta en sí es súper fácil de hacer y así se ha preparado el pollo al ajillo desde hace ya muchos años, por lo que se puede decir que es una de las «recetas de la abuela» que ha ido pasando de generación en generación.

Los ingredientes que se utilizan son muy pocos, pues son solo 3 los esenciales; el pollo, el ajo y el vino blanco. A partir de ahí, puedes encontrar diferentes añadidos como distintas especias o incluso limón, pero este es uno de esos platos que cuantos más ingredientes pongas, menos sabor a ajo tendrá y por lo tanto, perderá toda su esencia.

Ingredientes necesarios

  • 1 kg de pollo troceado en piezas
  • 12 dientes de ajo
  • 220 ml de vino blanco
  • Perejil fresco picado
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación

  1. Aplastamos ligeramente 6 dientes de ajo con la hoja de un cuchillo y los otros 6, los pelamos y los cortaremos en láminas finas. Lavamos un puñadito de perejil y lo picamos finamente.
  2. En una cacerola o sartén amplia, ponemos a calentar 6 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio-alto. Añadimos los 6 dientes de ajo enteros y cuando el aceite coja temperatura, agregamos las piezas de pollo.
  3. Salpimentamos al gusto y freímos el pollo durante unos minutos hasta que las piezas se doren por ambos lados. Agregamos los 6 dientes de ajo laminados, la mitad del perejil picado y vertemos el vino blanco.
  4. Cocinamos durante 12-15 minutos a fuego medio-alto, meneando de vez en cuando la cacerola y girando las piezas de pollo para que se hagan por todos los lados.
  5. Transcurrido el tiempo indicado, retiramos el pollo del fuego, espolvoreamos por encima el resto de perejil picado, y ya tendremos listo este fantástico pollo al ajillo tradicional para servir a la mesa y disfrutarlo con toda la familia. Buen provecho!!

Consejos para que te quede bien

  • Seca bien la carne: Antes de meter el pollo a la sartén, pásale un papel de cocina. Si entra húmedo, se cocerá en lugar de dorarse bien.
  • Controla el fuego con el ajo: Los ajos laminados van tras dorar el pollo y junto al vino. Si los echas al principio a fuego fuerte, se quemarán y la salsa amargará.
  • Vino de calidad: Usa un vino blanco seco que te beberías a gusto (Verdejo, Albariño o Jerez). Si el vino es malo, la salsa reducida sabrá mal.
  • Menea la cazuela: Mueve la sartén en círculos mientras se reduce el vino para que la grasa del pollo y el líquido emulsionen en una salsa ligada.
  • Pan imprescindible: Sirve con un buen pan de corteza crujiente; la salsa está pensada para mojar.

Preguntas frecuentes

¿Por qué usamos ajos enteros y laminados en dos momentos distintos?

Es el truco definitivo para conseguir capas de sabor. Los ajos enteros aplastados infusionan suavemente el aceite desde el principio sin quemarse mientras doramos el pollo. Luego, los ajos laminados se añaden a mitad de cocción junto con el vino para que se cocinen en su punto justo, aportando textura y ese aroma característico sin amargar la salsa.

¿Qué tipo de vino blanco es recomendable para esta receta?

Un vino blanco seco y de buena calidad que te beberías con gusto, como un Verdejo, un Albariño o un Jerez seco. Evita los vinos de tetrabrik o muy dulces; la calidad del vino influye directamente en el sabor final de la salsa al reducirse durante los 12-15 minutos de cocción.

¿Se puede preparar este plato con antelación?

¡Totalmente! De hecho, como ocurre con muchos guisos tradicionales, al reposar de un día para otro los sabores se asientan y la carne absorbe aún mejor el toque del ajo y el vino. Solo asegúrate de guardarlo en un recipiente hermético en la nevera y calentarlo a fuego suave para que no se seque.

¿Cómo evito que los ajos se quemen durante el dorado?

La clave está en controlar el fuego. Los primeros ajos van enteros y aplastados a fuego medio-alto para perfumar el aceite mientras se dora el pollo. Los ajos laminados, que se queman rapidísimo, los añadimos casi al mismo tiempo que el vino blanco; así, el líquido frena la temperatura del aceite y evita que amarguen.

¿Puedo usar solo pechuga de pollo en lugar de pollo troceado?

Puedes hacerlo, pero la pechuga es una carne mucho más magra que se seca con facilidad. Si prefieres usar solo pechuga, córtala en dados grandes y reduce un par de minutos el tiempo de cocción para que no quede fibrosa. Para un resultado jugoso y tradicional, lo ideal es usar un pollo entero troceado (muslos, contramuslos y alas).

¿Qué hago si la salsa me queda demasiado líquida?

Si tras los 12-15 minutos de cocción notas la salsa algo clara, retira el pollo a un plato un momento y sube el fuego al máximo durante 2 o 3 minutos meneando la cacerola. Al reducirse el vino y combinarse con los jugos y la grasa del pollo, la salsa emulsionará y cogerá el cuerpo perfecto.

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Resumen fácil de la receta

  1. Aplasta 6 ajos enteros, lamina otros 6 y pica un poco de perejil.
  2. Calienta aceite con los ajos enteros, añade el pollo salpimentado y dóralo bien por ambos lados.
  3. Incorpora los ajos laminados, la mitad del perejil y el vino blanco.
  4. Cocina 12-15 minutos a fuego medio-alto moviendo la cazuela para hacer bien el pollo.
  5. Decora con el resto del perejil fresco.
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