Receta de pollo a la cerveza con verduras: un guiso casero e irresistible

El pollo a la cerveza se ha convertido en todo un clásico que se ha hecho popular en prácticamente todo el mundo. La receta es muy sencilla de preparar y la salsa de este estupendo guiso está para mojar pan.

Receta de pollo a la cerveza
Preparación 15 min
Cocción 45 min
Tiempo total 60 min
Porciones 3
Calorías 380 kcal

Los guisos suelen ser recetas que requieren de ingredientes sencillos y cuyo resultado nos incitan a mojar pan en su salsa. En este caso, el pollo a la cerveza que vamos a preparar hoy, entra dentro de los guisos populares que logran tener un cierto protagonismo en la mesa.

Hoy he utilizado muslos de pollo para hacer esta maravilla de plato, pero también se puede preparar con un pollo entero troceado o incluso con pechugas enteras, eso ya es cuestión del gusto de cada uno y de lo que tengamos en estos momentos en casa.

Para contrarrestar el sabor amargo de la cerveza vamos a utilizar unas verduras como la cebolla y la zanahoria, las cuales aportarán lo necesario para que la salsa de cerveza nos quede con un toque agridulce muy rico, lo suficiente para que todos los comensales lleguen a chuparse los dedos.

Ingredientes necesarios

  • 6 muslos de pollo
  • 2 cebollas
  • 2 dientes de ajo
  • 3 zanahorias
  • 1 pimiento rojo
  • 1 litro de cerveza rubia tipo lager
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada de harina
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de romero seco
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación

  1. En una cacerola alta ponemos a calentar un chorrito de aceite de oliva a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté ya caliente, agregamos los muslos de pollo y los freímos hasta que estén doraditos por todos los lados. Sacamos los muslos de pollo y los reservamos en un plato.
  2. Bajamos el fuego a medio-bajo y en el mismo aceite añadimos la cebolla, el pimiento rojo y los dientes de ajo, todo previamente bien picadito, junto con las zanahorias peladas y cortadas en rodajas. Salpimentamos al gusto y sofreímos todo junto durante 10 minutos hasta que quede pochadito.
  3. Hacemos un hueco en el centro y agregamos la harina. Removemos y cocinamos durante un par de minutos más, así quitaremos el sabor a crudo.
  4. Incorporamos los muslos de pollo que tenemos reservados junto con el jugo que hayan podido soltar en el plato, las hojas de laurel, el tomillo, el romero y la cerveza.
  5. Subimos el fuego a medio y dejamos cocinar durante 25-30 minutos removiendo de vez en cuando, o hasta que la cerveza se convierta en una salsa.
  6. Rectificamos el punto de sal si es necesario y ya tenemos listo nuestro pollo a la cerveza para servirlo a la mesa. Buen provecho!!

Consejos para que te quede bien

  • Dorar bien el pollo al inicio: Tómate tu tiempo para sellar los muslos hasta que estén bien dorados por todos lados. No solo atrapas los jugos en el interior de la carne, sino que dejas pegados en el fondo de la cazuela esos azúcares tostados (los agarraditos) que le darán un sabor increíble y un color precioso a la salsa.
  • Cocinar bien la harina para evitar sabor a crudo: Cuando hagas el hueco en el centro del sofrito para añadir la harina, remuévela constantemente durante un par de minutos. Es crucial que se tueste ligeramente con el aceite caliente antes de verter el líquido; así espesará la salsa perfectamente sin dejar ese regusto a harina cruda.
  • Elegir la cerveza adecuada: Una cerveza rubia tradicional (tipo Pilsner o Lager) es la opción más equilibrada y segura. Si prefieres usar una cerveza tostada o con más cuerpo, ten en cuenta que aportará notas más intensas y oscuras. Evita las cervezas artesanales tipo IPA o muy lupuladas, ya que al reducirse la salsa el amargor se concentraría demasiado.
  • Aprovechar todos los jugos del reposo: No tires el líquido que hayan soltado los muslos mientras descansaban en el plato tras el primer dorado. Devuelve todo ese jugo a la cazuela junto con el pollo y la cerveza; es puro sabor concentrado que enriquecerá el guiso.
  • Controlar el fuego y el destapado: Deja cocinar el guiso a fuego medio y sin tapar del todo para que el alcohol se evapore por completo y el líquido reduzca gradualmente. Si ves que la salsa espesa demasiado rápido antes de que el pollo esté tierno, añade un chorrito de caldo de pollo o agua. Si por el contrario queda muy líquida, sube ligeramente el fuego al final para reducirla.
  • Dejar reposar unos minutos antes de servir: Aunque es tentador llevarlo a la mesa de inmediato, apaga el fuego y deja reposar la cazuela tapada unos 5 o 10 minutos. Los sabores de las hierbas (laurel, tomillo y romero) se asentarán, la carne se relajará y la salsa cogerá la textura sedosa ideal para mojar pan.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar cualquier tipo de cerveza para esta receta?

¡Claro que sí! La clásica cerveza rubia tipo pilsner o lager funciona de maravilla porque le da un toque fresco y suave sin dominar el plato. Si te van los sabores con más carácter, prueba con una cerveza tostada o negra; la salsa quedará más oscura y con unas notas caramelizadas riquísimas. Eso sí, evita las cervezas muy amargas o con demasiado lúpulo (como las IPA), porque al reducir la salsa se concentraría ese amargor y podría tapar el gusto del pollo.

¿Por qué hay que dorar el pollo antes y retirarlo?

Ese paso es el gran secreto de la abuela para que la carne quede jugosa y el plato lleno de sabor. Al sellar los muslos a fuego medio-alto creas una capa doradita que atrapa los jugos por dentro. Además, al retirarlos dejas en el fondo de la cacerola todos esos juguitos tostados que, al sofreír la cebolla y las demás verduras justo después, se integran en la base dando un sabor brutal.

¿Para qué sirve añadir la cucharada de harina en el centro de la cacerola?

La harina actúa como un espesante natural. Al hacerle un hueco en el centro y cocinarla durante un par de minutos con el sofrito (lo que en cocina llamamos hacer un roux rápido), consigues quitarle el sabor a harina cruda. Luego, cuando viertes la cerveza, la harina se disuelve y ayuda a que el líquido se transforme gradualmente en una salsa sedosa, con cuerpo y perfecta para mojar pan.

¿Puedo preparar el plato con otra parte del pollo que no sean muslos?

Sin problema. Los muslos y contramuslos son ideales porque soportan muy bien la cocción y no se secan, pero puedes usar un pollo entero troceado o incluso pechugas. Si eliges pechuga, ten en cuenta que es una carne mucho más magra; dórala muy rápido al principio y quizás convenga añadirla a la cacerola en los últimos 10-12 minutos de cocción para que no te quede correosa.

¿Queda alcohol en la salsa después de cocinarla?

Prácticamente nada. Al hervir la cerveza a fuego medio durante 25 o 30 minutos sin tapa, la gran mayoría del alcohol se evapora por completo con el vapor. Lo que se queda en la cazuela es todo el aroma, el cuerpo y el matiz de la malta. Es una receta totalmente apta y segura para que la disfrute toda la familia, incluidos los peques.

¿Qué hago si la salsa me queda demasiado líquida o, al contrario, muy espesa?

No te preocupes, ambos casos tienen solución fácil. Si ves que han pasado los 30 minutos y la salsa sigue muy suelta, sube un poco el fuego y déjala reducir destapada unos minutos más mientras remueves. Si por el contrario la harina ha espesado de más y se te seca antes de tiempo, solo tienes que añadir un chorrito de caldo de pollo o un pelín de agua tibia para aligerarla hasta dejarla a tu gusto.

Si tienes cualquier otro tipo de duda, puedes hacer tus preguntas en el apartado de comentarios más abajo.

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Resumen fácil de la receta

  1. Sella los muslos en aceite caliente hasta que se doren y resérvalos.
  2. En el mismo aceite, sofríe cebolla, pimiento, ajo y zanahoria con sal y pimienta 10 minutos.
  3. Abre un hueco en el centro, añade harina y cocina 2 minutos.
  4. Devuelve el pollo con sus jugos, suma laurel, tomillo, romero y la cerveza.
  5. Cocina a fuego medio 25-30 minutos hasta que espese.
  6. Rectifica de sal.
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