Albóndigas de ternera en salsa: Receta casera, jugosa y de la abuela
Estas albóndigas hechas con carne picada de ternera están deliciosas, además van acompañadas de una salsita riquísima. Sólo tienes seguir los sencillos pasos de esta receta y pronto las disfrutarás en tu mesa.
Si hay un sabor capaz de llevarme directo a los días más felices de mi infancia, es sin duda el de las albóndigas de ternera que preparaba mi abuela. Todavía puedo recordar el aroma que inundaba toda la casa desde primera hora de la mañana, prometiendo un almuerzo inolvidable. Cuando ponía esa fuente humeante sobre la mesa, rodeada de patatas recién fritas y un montón de arroz blanco para impregnarlo bien de salsa, cualquier día normal se transformaba al instante en una auténtica fiesta familiar.
Por eso, me hace tanta ilusión compartir contigo esta versión especial de albóndigas en salsa, que para mí es sencillamente insuperable. Preparadas con carne picada de ternera tierna y sazonada con todo el cariño, quedan jugosísimas por dentro y se bañan en una salsa casera tan deliciosa que te aseguro que el pan no va a ser opcional en la mesa. Prepárate para disfrutar de un plato de los de siempre, hecho a fuego lento y con ese toque hogareño que reconforta el alma.
Ingredientes necesarios
- 400 gr de carne picada de ternera
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 1 zanahoria
- 1 huevo
- 100 ml de vino blanco
- Harina
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- ½ pastilla de caldo de pollo concentrado
- Perejil fresco
- Aceite de oliva
- Sal
Preparación
- Pelamos el diente de ajo y lo machacamos bien en un mortero junto con un puñadito de perejil fresco. Añadimos la mezcla resultante a un bol, junto con la carne picada de ternera, el huevo y una pizca de sal. Mezclamos todo bien con las manos bien limpias o con un tenedor, hasta obtener una mezcla homogénea.
- Formamos las albóndigas cogiendo porciones de la masa y voleándolas con las manos. El tamaño va en función de los gustos de cada uno. Pasamos cada bola de carne por harina, retiramos la posible harina sobrante y reservamos en un plato.
- Calentamos a fuego medio-alto tres cucharadas de aceite de oliva en una cacerola amplia y de perfil bajo. Cuando el aceite coja temperatura, añadimos las albóndigas y las freímos durante 5 minutos aproximadamente, girándolas de vez en cuando y hasta que hayan cogido un tono doradito por todos los lados.
- Retiramos las albóndigas y las reservamos de nuevo en un plato. Bajamos el fuego a medio y agregamos la cebolla y la zanahoria, las cuales deberán estar previamente peladas y picadas. Pochamos la verdura durante 5 minutos y añadimos el pimentón dulce.
- Removemos rápidamente solamente durante unos instantes para que no se llegue a quemar el pimentón, y vertemos el vino blanco. Cocemos durante 3 minutos para que el alcohol llegue a evaporarse y seguidamente, vertemos un vaso de agua (200ml).
- Incorporamos la media pastilla de caldo de pollo concentrado y volvemos a introducir las albóndigas, distribuyéndolas bien por toda la cacerola. Cocinamos durante 25 minutos a fuego medio, removiendo las albóndigas y la salsa de vez en cuando.
- Retiramos de nuevo las albóndigas y pasamos el resto por la batidora hasta convertirlo en una salsa. Devolvemos todo a la cacerola, rectificamos el punto de sal si es necesario y cocinamos otros 5 minutos a fuego medio-bajo. Ahora ya tenemos listas nuestras albóndigas de ternera para servirlas a la mesa. Buen provecho!!

Con qué acompañar las albóndigas de ternera
Estas albóndigas están espectaculares si las servimos en platos combinados con patatas fritas y un poco de ensalada o un simple arroz blanco cocido.
Y como este es uno de esos platos de «toma pan y moja», te recomiendo un buen pan casero para mojar en esa deliciosa salsa.
Preguntas frecuentes
¿Cómo consigo que las albóndigas me queden súper jugosas?
El secreto principal está en no freírlas de más al principio. Al dorarlas a fuego medio-alto durante solo 5 minutos, logras sellar la parte exterior para que los jugos de la carne queden atrapados dentro. Luego terminarán de hacerse poco a poco dentro de la salsa, quedando tiernas y melosas.
¿Por qué hay que triturar la salsa al final?
Pasar la verdura pochada y el caldo por la batidora le da a la salsa una textura homogénea, aterciopelada y perfecta para mojar pan. Si prefieres encontrar los trocitos de cebolla y zanahoria al comer, puedes saltarte este paso sin ningún problema.
¿Se puede sustituir el vino blanco por otro ingrediente?
¡Claro que sí! Si prefieres cocinar sin alcohol o no tienes vino a mano, simplemente omite ese paso y reemplázalo añadiendo un chorrito extra de caldo de pollo o agua con un toque de zumo de limón para aportar ese punto justo de acidez.
¿Con qué puedo acompañar este plato tradicional?
Aunque las patatas fritas recién hechas y el arroz blanco son los acompañamientos estrella para aprovechar la salsa, también le van de maravilla un puré de patatas bien cremoso, unas verduras asadas o unas buenas tajadas de pan rústico.
¿Puedo congelar las albóndigas ya cocinadas?
¡Totalmente! Estas albóndigas aguantan de maravilla en el congelador junto con su salsa. Solo déjalas enfriar por completo, mételas en un recipiente hermético y las tendrás listas para descongelar y calentar a fuego lento cualquier día de la semana.
Si tienes cualquier otro tipo de duda, puedes hacer tus preguntas en el apartado de comentarios más abajo.
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Resumen fácil de la receta
- Mezcla la carne con ajo, perejil, huevo y sal.
- Forma las bolas, pásalas por harina y dóralas en la cacerola. Retira.
- Pocha cebolla y zanahoria.
- Añade pimentón, vino blanco, el agua y la pastilla de caldo.
- Reincorpora las albóndigas y cuece 25 min.
- Saca las albóndigas, tritura la salsa, junta todo de nuevo y cocina 5 min más.





