Garbanzos con espinacas y huevo, un plato fácil, nutritivo y delicioso

En esta receta te mostraré cómo se hace un rico potaje de garbanzos en apenas unos minutos. Para ello, utilizaremos garbanzos cocidos de bote, espinacas frescas y unos huevos cocidos. Ya verás qué fácil.

Garbanzos con espinacas y huevo
Preparación 10 min
Cocción 25 min
Tiempo total 35 min
Porciones 4
Calorías 350 kcal

Cuando el frío empieza a asomar y el cuerpo pide a gritos un plato reconfortante de los de toda la vida, pocos guisos superan la sencillez y el encanto de estos garbanzos con espinacas. Es el típico potaje que evoca recuerdos de la cocina de la abuela, con ese vaporcito reconfortante que sale de la cazuela y un aroma que llena toda la casa de hogar. Una opción completa, nutritiva y llena de sabor que se convierte en la excusa perfecta para sentarse a la mesa a disfrutar sin prisas de una comida reconstituyente.

Lo mejor de esta propuesta es que romperá por completo el mito de que preparar un buen guiso tradicional requiere pasar la mañana entera entre fogones. Al echar mano de unos garbanzos de bote ya cocidos (un auténtico salvavidas en la cocina actual), nos saltamos las horas de remojo y cocción prolongada sin renunciar en absoluto a un resultado sabroso y de calidad. En apenas un abrir y cerrar de ojos, tendrás listo un primer plato de diez que parece elaborado a fuego lento durante horas.

Es la receta ideal tanto si te estás iniciando en los platos de cuchara como si buscas una opción rápida y saludable para resolver el menú de cualquier día de la semana. Solo necesitas unos pocos ingredientes básicos, un buen sofrito cargado de cariño y ganas de disfrutar. Prepárate un buen trozo de pan para mojar en el caldo, porque te aseguro que cuando pruebes el primer bocado no vas a querer que se termine jamás.

Ingredientes necesarios

  • 1 bote de garbanzos garbanzos cocidos
  • 500 gr de espinacas frescas
  • 1 litro de caldo de pollo
  • 2 huevos
  • 2 cebollas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Aceite de oliva
  • Sal al gusto

El caldo de pollo puede ser del que venden en los supermercados, pero asegúrate que es un caldo de calidad. Yo casi siempre lo hago en casa siguiendo los pasos de esta receta: Cómo hacer un buen caldo de pollo casero.

Preparación

  1. Primero tenemos que cocer a fuego medio las espinacas durante 5 minutos, previamente lavadas con agua y vinagre. Mientras se cuecen, pelamos y cortamos las cebollas en brunoise y hacemos lo mismo con los dientes de ajo.
  2. Cuando haya pasado el tiempo de cocción de las espinacas, retíralas del fuego, escúrrelas con la ayuda de un escurridor y reserva.
  3. Ahora tienes que cocer los huevos en agua hirviendo durante 10-12 minutos para que se hagan completamente por dentro. Una vez cocidos, tienes que quitarles la cáscara y reservarlos.
  4. Pon a calentar a fuego medio una cazuela con un chorro de aceite de oliva y añade la cebolla y el ajo. Cuando la cebolla esté ya pochada (transparente) agrega el pimentón dulce, una pizca de sal y el caldo de pollo, mezcla bien todos los ingredientes.
  5. Abre el bote de garbanzos cocidos, lávalos bien con abundante agua y escúrrelos. Añade los garbanzos en la cazuela y cuécelos durante 5 minutos removiendo de vez en cuando.
  6. Añade las espinacas, el laurel y rectifica de sal si es necesario. Deja cocinar por 3 minutos más.
  7. Corta en rodajas los huevos cocidos que habíamos reservado e incorpóralos a la cazuela distribuidos por encima de los garbanzos.
  8. Deja calentando unos instantes para que el huevo se caliente y retira del fuego. Ahora queda distribuir este potaje en los platos y servir calentito a la mesa.
Garbanzos con espinacas y huevo

Preguntas frecuentes

¿Por qué se lavan los garbanzos de bote antes de echarlos a la cazuela?

El líquido en el que vienen envasados los garbanzos (el líquido de gobierno) es totalmente seguro, pero suele tener algo de sal, conservantes y espuma que pueden alterar el sabor final del caldo. Lavarlos bajo el grifo en un escurridor ayuda a quitar ese sabor procesado y deja el guiso mucho más limpio.

¿Se pueden utilizar espinacas congeladas o frescas directamente sin cocer?

¡Claro que sí! Si usas espinacas frescas baby, puedes echarlas directamente al sofrito al final sin necesidad de cocerlas antes, ya que con el propio calor del caldo se reducirán en un par de minutos. Si son congeladas, es mejor descongelarlas antes y escurrir bien todo el exceso de agua para no aguar el potaje.

¿Cómo evito que el pimentón se queme al añadirlo al sofrito?

El pimentón se quema en cuestión de segundos y, si eso pasa, vuelve amargo todo el guiso. El truco es echarlo justo después de pochada la cebolla y, de inmediato, verter el caldo de pollo para cortar la temperatura de golpe.

¿Puedo cambiar el caldo de pollo por otro tipo de caldo?

¡Por supuesto! De hecho, si quieres una versión completamente vegetariana o perfecta para Cuaresma, solo tienes que sustituir el caldo de pollo por un buen caldo de verduras. Si buscas un sabor más marinero y tradicional, un caldo de pescado también le va de maravilla.

¿Es mejor integrar las rodajas de huevo al final o picarlo y añadirlo antes?

Colocar las rodajas por encima justo antes de apagar el fuego es ideal porque así la yema no se deshace en el caldo dejando un aspecto turbio. Sin embargo, si en casa os gusta que el caldo quede un poquito más trabado y denso, puedes chafar una de las yemas con un poco de caldo e integrarla a la cazuela.

¿Se puede congelar este potaje?

Los garbanzos y las espinacas congelan estupendamente, pero el huevo cocido no aguanta bien la congelación (se vuelve gomoso y de textura desagradable). Si vas a congelar una parte del guiso, hazlo antes de añadir el huevo. Así, solo tendrás que cocer y cortar un huevo fresco el día que vayas a comerlo.

Si tienes cualquier otro tipo de duda, puedes hacer tus preguntas en el apartado de comentarios más abajo.

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Resumen fácil de la receta

  1. Lava las espinacas con agua y vinagre y cuécelas 5 minutos a fuego medio; escúrrelas y resérvalas.
  2. Mientras, pica la cebolla y los ajos en brunoise.
  3. Cuece los huevos en agua hirviendo durante 10-12 minutos, pélalos y resérvalos.
  4. En una cazuela con aceite a fuego medio, pocha la cebolla y el ajo.
  5. Añade el pimentón dulce, sal y el caldo de pollo, mezclando bien.
  6. Lava y escurre los garbanzos de bote. Incorpóralos a la cazuela y cocina durante 5 minutos removiendo de vez en cuando.
  7. Añade las espinacas y la hoja de laurel, ajusta de sal si hace falta y cocina todo junto 3 minutos más.
  8. Corta los huevos en rodajas, colócalos por encima del potaje, calienta unos instantes y sirve inmediatamente bien caliente.
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